"El viaje más infinito que te puedo prometer llega sólo hasta el domingo más triste de cada mes..."

martes, 22 de junio de 2010

Un vistazo al pasado


Es curioso como los recuerdos adulteran el pasado. Puedes pensar que hace unos años eras muy listo, muy atractivo, muy simpático,... y cuando encuentras algo que te muestra el pasado tal como fue, te das cuenta de cuán equivocado estabas. Y lo peor no es encontrarte con el pasado de nuevo, lo peor es tener que encarar que el pasado allí está, en otro tiempo y en otro lugar, y que, como todo lo trascendente en la vida, no puede ser modificado, y mucho menos puede ser explicado. Quizá hace 4 años fuiste más inocente, o más conservador; pero ahora, tras todo ese tiempo, quizá ni reconozcas a esa persona que fuiste en ese tiempo. Te preguntarás: "¿En qué momento pude pensar que eso era lo correcto?", y la respuesta no puede ser más simple: "En el mismo instante en que tú piensas ahora que eso no lo fue."

Piensa en la vida como una carretera, larga y oscura, y en ti conduciendo por ella. Cuando tengas que ir despacio lo harás, y tu vista sólo se fijara en las distancias cortas, nunca mirarás al final de la carretera. Mas, cuando debas ir rápido, y lo vayas, tu vista será a la lejanía, previniendo los detalles del fondo e intentando esquivar los baches. La única característica compartida por los dos será la vista al retrovisor, vigilando tu espalda para no sufrir un accidente, y ver el camino ya recorrido. La vida es así, cuando la vivas despacio, nunca pensarás que estás perdiendo, quizás, tiempo valioso para llegar al final del camino, y cuando la vivas rápido, pasarás por ella sin vivir de verdad el camino. Y lo único que tendrás de las dos formas es tu retrovisor, desde el que veras tus errores pasados, con los que intentarás no volver a caer en los mismos errores, y desde el que verás tu vida ya pasada. Por eso, lo mejor es dejarse guiar por el instinto, quizá a veces debas ir más rápido por una carretera de lo establecido; pero eso te hará vivir más plenamente esa etapa, igual que a veces deberás ir más despacio por la carretera, cuando no esté permitido; porque eso hará que te fijes más en el paisaje de tu alrededor.

Quizá el pasado duela, quizá no. Pero debes aprender que de ti depende que el futuro no sea igual de dramático. Deberás aprender que la vida, como todo lo importante en esta vida, se debe aprovechar, ya sea bailando, escribiendo, cantando,... o como tú decidas aprovecharla.

"Do not let your fire go out, spark by irreplaceable spark in the hopeless swaps of the not quite, the not yet, and the not at all. Do not let the hero in your soul perish in lonely frustration for the life you deserved and have never been able to reach. The world you desire can be won. It exists. It is real. It is possible."

"John Steinbeck once wrote “It seems to me that if you or I must choose between two courses of thought or action, we should remember our dying and try so to live that our death brings no pleasure on the world.""

lunes, 7 de junio de 2010

Como la vida misma

-¿A dónde te crees que vas? – Preguntó ella.
-Lo más lejos que pueda de ti, cariño. Quizá nunca consiga estar lo suficientemente lejos como para que nuestras vidas se olviden mutuamente; pero creo que sí podré irme bastante como para que mi pena no te afecte.
-¿ De qué hablas? No pretendas echar un polvo y luego irte como si nada hubiera ocurrido.
-Créeme, si pretendiera hacer eso ya lo habría hecho. Tu vida y la mía nunca estuvieron predestinadas a estar juntas. Lo sé yo. Lo sabes tú. Y creo que nadie más tiene por qué saberlo. Quizá ahora te parezca que lo que hago es cobarde y egoísta; pero dentro de un tiempo, cuando mires atrás y recuerdes este momento, te darás cuenta que hacer esto es lo mejor que pude hacer por los dos. Ninguno de los dos tiene que cargar con la losa de recordar al otro por siempre y para siempre, simplemente podemos recordarnos como lo que puede ser: una bonita noche en la que yo te conquisté y tú te dejaste conquistar; o una noche en la que tú y yo buscábamos esto, una unión sin ataduras, que nos permitiera desfogar nuestras almas atormentadas por el recuerdo y la nostalgia.
-¿Y tú cómo sabes que vivo atormentada por el recuerdo y la nostalgia?
-Porque, cariño, todos vivimos con una carga así.

martes, 1 de junio de 2010

Un poco de acústico

Oasis - Whatever

Goo Goo Dolls - Iris

Daughtry - What about now?

Incubus - I miss you

Lifehouse - Hanging by a moment

Goo Goo Dolls - Black Balloon

Third Eye Blind - Motorcycle drive by

Goo Goo Dolls - Name

Howie Day - Collide

James Morrison - You make it real

lunes, 31 de mayo de 2010

Love of Lesbian


"¿A que no sabes dónde he vuelto hoy?

Donde solíamos gritar.
Diez años antes de este ahora sin edad
aún vive el monstruo y aún no hay paz.

Y en los bancos que escribimos
medio a oscuras, sin pensar,
todos los versos de "Heroes"
con las faltas de un chaval,
aún
estan están.
Y aún hoy, se escapa a mi control,
problema y solución,
y es que el grito siempre acecha,
es la respuesta.
Y aún hoy, sólo el grito y la ficción
consiguen apagar
las luces de mi negra alerta.

Tengo un cuchillo y es de plástico
donde solía haber metal,
y el libro extraño que te echó de párvulos,
sus hojas tuve que incendiar.

Y en los hierros que separan
la caída más brutal
siguen las dos inicales
que escribimos con compás.
Ahí están...

Vertical y transversal
soy grito y soy cristal,
justo el punto medio,
el que tanto odiabas
cuando tú me repetías que
te hundirá y me hundirá,
y solamente el grito nos servirá.
Decías "es fácil" y solías empezar.

Y es que el grito siempre vuelve
y con nosotros morirá,
frío y breve como un verso,
escrito en lengua animal.

¡Y siempre está!

Te hundirá y me hundirá
y solamente el grito nos servirá
y ahora no es fácil,
tú solías empezar.
Vertical y transversal,
soy grito y soy cristal,
justo el punto medio,
el que tanto odiabas cuando
tú me provocabas aullar.

Y ya está, ya hay paz,
oh, ya hay paz.

Y ya está, ya hay paz,
oh, ya hay paz.

¿Por quién gritaba?
Lo sé y tú no
no preguntabas,
tú nunca, no."

"Todos los raros fuimos al concierto
del gran telépata de Dublín.
Media hora antes invadimos el metro,
yo iba obligado y tú en éxtasis.
Y tanto os daba ocho como ochenta
a los fanáticos de John Boy,
frente al estadio ya cantabais sus temas,
primeras filas vuestra obsesión.
Decíais que John Boy era boreal,
algo ambiguo y de infancia gris.
Sinceramente yo lo detestaba hasta morir.


La luz se desmayó.
¿Con cuál van a empezar?
A ti te daba igual,
dijiste acertará.

¿Cómo es posible
que haya estado en tus infiernos?
Es imposible, no, misterio,
y quién tuviera su don.
Sería posible conocerte más por dentro.
No lo conseguiré, saber más de ti.
Yo no soy fan, otro fan de John Boy.
Odio a John Boy, tú odiarás a John Boy.

De aquellas masas era el gran insecto,
"tiene poderes" llegaste a decir.
Creo que lleva media vida huyendo,
quizás le pasa lo mismo que a mí.
Había expandido su emisión global
desde Lima hasta Reikiavik.
y, sin embargo, a quien tenía cerca
no podía transmitir.

Mirada universal
de alcance personal,
me hipnotizó por fin
con su verso letal.

¿Cómo es posible
que haya estado en sus infiernos?
Es imposible, no, misterio,
y quién tuviera su don.
Sería posible conocerte más por dentro.
No lo conseguiré, nunca sabré,
si yo no tengo su don,
si yo no tengo su don.
Y ahora ya soy, y ahora ya, ya lo soy,
y ahora ya soy otro fan de John Boy.
Y ahora ya soy, y ahora ya, ya lo soy,
y ahora ya soy otro fan de John Boy "

sábado, 29 de mayo de 2010

El "Sobre mí" de rigor

En algún sitio leí que el texto de descripción personal de un blog es la parte más leída de todo el conjunto. Esto dice mucho de la parte cotilla del mundo, yo incluido. Me llamo Fernando, también conocido como Fer, y en algunas partes del mundo, Fermín (gracias Enrique ¬¬). Soy madrileño de nacimiento, tricantino de crecimiento y de corazón y londinense (en este momento) de vivienda; asi que, podría decir que me he ganado el apelativo de "ciudadano del mundo". No sabría describirme de forma objetiva, pues yo mismo no me sé ver objetivamente, y dudo que alguien sepa verse. Escritor de Best Sellers frustrado y poeta a ratos, sólo puedo decir que mi sueño de niñez era poder escribir una gran novela, la cual cambiara, al menos, la vida de una persona. Ahora, con unos años más, ese sueño sigue latente en mi interior; pero ya he asumido que nunca seré capaz de escribirla. Al menos sí existe un relato que cambió la vida de alguien, la mía, y me congratula decir que yo escribí ese relato. Amante de las series, devorador de libros, corredor frustrado,... y un largo etcétera de epítetos y apelativos que poner a mi persona. Me alegra poder decir que aún mantengo contacto con mucha gente de mi pasado, y que a algunas de esas personas las puedo considerar buenas amigas. Aunque también me apena darme cuenta que existe mucha gente de mi pasado con la que no tengo contacto, gente que fue importante y especial hace tiempo y que ahora, por circunstancias de la vida, están viviendo sus vidas por separado a la mía. Quizá no sea la persona más facil de comprender, pero eso es algo con lo que debo vivir; asi que, no me martirices :D

Edit: Todo eso fue escrito en una calurosa tarde de mayo en Londres (sí, recuerdo que era calurosa, por mucho que el estereotipo no diga lo mismo). Ahora, 26/11/2010, las cosas son un poco distintas. Sigo siendo madrileño de nacimiento y tricantino de crecimiento y corazón; pero ya no soy londinense de vivienda. He vuelto a mi querida, y no siempre bien ponderada, Madrid, a principios de septiembre para ser aproximados. Las razones de abandonar Londres son variadas; pero la más grande es por quemamiento personal en la ciudad. Será una ciudad muy cosmopolita y todo lo que quieras; pero es un coñazo vivir allí (opinión totalmente personal, por lo que de objetiva tiene lo que yo de tela china, la preciosidad y suavidad de mi tacto). Por lo demás, sigo siendo la misma persona, quizás con el interior un poco más machacado; pero esa es otra historia, y será otro show que preparar.

Recordando...




domingo, 23 de mayo de 2010

Luis García Montero

El amor

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

Habitaciones separadas

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

Recuerda que tú existes tan sólo en este libro...

Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
agradece tu vida a mis fantasmas,
a la pasión que pongo en cada verso
por recordar el aire que respiras,
la ropa que te pones y me quitas,
los taxis en que viajas cada noche,
sirena y corazón de los taxistas,
las copas que compartes por los bares
con las gentes que viven en sus barras.
Recuerda que yo espero al otro lado
de los tranvías cuando llegas tarde,
que, centinela incómodo, el teléfono
se convierte en un huésped sin noticias,
que hay un rumor vacío de ascensores
querellándose solos, convocando
mientras suben o bajan tu nostalgia.
Recuerda que mi reino son las dudas
de esta ciudad con prisa solamente,
y que la libertad, cisne terrible,
no es el ave nocturna de los sueños,
sí la complicidad, su mantenerse
herida por el sable que nos hace
sabemos personajes literarios,
mentiras de verdad, verdades de mentira.

Recuerda que yo existo porque existe este libro,
que puedo suicidarnos con romper una página.

domingo, 9 de mayo de 2010

En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante.
Robert Frost
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.
Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento
--el tormento infinito que te debo ocultar--,
te diré sonriente: "No es nada... Ha sido el viento."
Me enjugaré la lágrima... y jamás lo sabrás!

José Angel Buesa

miércoles, 5 de mayo de 2010

Climacofobia


Qué poco original es el ser humano cuando quiere. Si os dais cuenta, un simple hecho aislado ya es suficiente para que nuestra vida pueda cambiar, para que nuestra cabeza mande señales a nuestros sentidos y sintamos que el mundo se nos cae encima. Es así de sencillo, imaginaos que un día, por remoto que sea, tenéis un accidente de trafico y os partís una pierna, no por muchos sitios, no quiero ensañarme. Ese día, si os marca lo suficiente, será el día que empiece vuestra fobia a los coches, o en su defecto, vuestra fobia a la velocidad, o a conducir. Pues algo así me ha ocurrido a mí. Tuve un accidente trabajando, y hoy he descubierto que le tengo mucho respeto a las escaleras en las que ocurrió el accidente. Cuando tengo que subirlas es como que se me revuelve el estomago un poco, como avisándome de la proximidad de las escaleras. Sinceramente, es una putada, y sé que se me pasará; porque al final de la noche se me había pasado un poco el canguelo. Pero la primera sensación que tuve, esa en la que mi cabeza me decía que midiera mis pasos y tuviera cuidado con la escalera, que la escalera estaba allí, y era peligrosa, y que estaba esperando a que diera un paso en falso para traicionarme. Esa sensación, acojona, eso os lo aseguro.

P.D. La climacofobia es el miedo a las escaleras. Hoy he tenido climacofobia, el primer paso es aceptarlo.